sábado 31 de julio de 2010

WikiLeaks publica 'diario' de la guerra de Afganistán

Por Amy Goodman

El sitio web wikileaks.org lo hizo de nuevo. Publicó miles de documentos clasificados sobre la guerra de Estados Unidos en Afganistán. WikiLeaks brinda una plataforma segura a los informantes para que entreguen documentos, videos y otros materiales electrónicos, manteniendo su anonimato.

En marzo pasado, el sitio publicó un video filmado desde un helicóptero de combate estadounidense que sobrevolaba Bagdad, y expuso la matanza indiscriminada del ejército de al menos 12 personas, dos de las cuales eran empleados de la agencia de noticia Reuters.

Esta semana, WikiLeaks, junto con tres socios de los medios hegemónicos – el New York Times, The Guardian de Londres y Der Spiegel de Alemania – publicó 91.000 informes clasificados de las fuerzas armadas estadounidenses en Afganistán. Los informes, en su mayoría redactados por soldados en el campo de batalla inmediatamente después de acciones militares, representan un verdadero diario de guerra de 2004 a 2009, en el que se detallan desde la matanza de civiles, entre ellos niños, a la creciente fuerza de la insurgencia Talibán y el apoyo de Pakistán al ejército Talibán.

Luego de que los documentos fueron publicados, Julian Assange, fundador y Editor Jefe de WikiLeaks, me dijo: “La mayoría de las muertes de civiles suceden en situaciones en las que una, dos, 10 o 20 personas son asesinadas; realmente dominan númericamente la lista de acontecimientos. ...La forma de realmente entender esta guerra es viendo que hay una muerte tras otra, todos los días, y no se detiene”.

Julian Assange me describió una masacre, que denominó “el My Lai polaco”. El 16 de agosto de 2007, soldados polacos regresaron a un pueblo donde esa mañana habían sufrido un ataque con bomba al borde de la carretera. Los polacos lanzaron morteros hacia el pueblo, que explotaron en una casa donde se celebraba una boda. Assange sospecha que los polacos, en venganza por el ataque con bomba, cometieron un crimen de guerra, que quedó oculto en el lenguaje burocrático del informe:

“Actual lista de bajas: 6x KIA (1 hombre, 4 mujeres, un bebé) 3x WIA (todas mujeres, una tenía 9 meses de embarazo).”

La sigla en inglés “KIA” significa “muerto en acción”, y las decenas de miles de informes clasificados tienen una gran cantidad de KIAs. Assange dice que hay 2.000 muertes civiles detalladas en los informes. Otros registros describen a la “Fuerza de Tarea Conjunta 373”, una unidad de asesinatos del Ejército de Estados Unidos que supuestamente captura o mata personas que se considera son miembros del Talibán o Al-Qaeda.

El gobierno de Obama está tratando de protegerse, y su respuesta ha sido confusa. El General James Jones, asesor de Seguridad Nacional, condenó la publicación de la información clasificada, diciendo que “podría poner en riesgo la vida de estadounidenses y de nuestros socios, y amenazar nuestra seguridad nacional”. Al mismo tiempo, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs dijo “no hay nada especialmente revelador en estos documentos”.

Pero esta filtración histórica de información no representa una amenaza para las vidas de los soldados estadounidenses que están en la guerra, sino para la política que pone esas vidas en riesgo. Con la disminución del apoyo público que ya tiene la operación militar en Afganistán, la filtración de estos informes solo fortalecerá el pedido de poner fin a la guerra.

“He esperado esto durante mucho tiempo”, escribió en tweetter Daniel Ellsberg, el informante más famoso de Estados Unidos.

Ellsberg es el ex analista militar que filtró los Documentos del Pentágono en 1971, miles de páginas de un estudio altamente confidencial del gobierno que revela la historia secreta de la Guerra de Vietnam. Muchos consideran que la acción de Ellsberg contribuyó al fin de la Guerra de Vietnam. Daniel Ellsberg me dijo esta semana: “Estoy muy impresionado por la publicación [de WikiLeaks]. Es la primera vez en 39 años, desde que entregué los Documentos del Pentágono al Senado, que se hacen públicos archivos de ese nivel. ¿Cuántas veces en todos estos años se deberían haber publicado miles de páginas que demostraran cómo nos mintieron para entrar en guerra con Irak, al igual que pasó en Vietnam, y que mostraran la realidad de la guerra en Afganistán?”

Los abogados de Assange le aconsejaron al fundador de WikiLeaks que no viajara a Estados Unidos.
Recientemente, agentes de seguridad nacional fueron a una conferencia de hackers en Nueva York, en la que Assange tenía programado hablar. Assange canceló su participación y dijo que el gobierno de Obama también intentó que el gobierno de Australia lo arrestara. Assange habló conmigo desde Londres, luego de la publicación de los documentos. Me dijo: “No somos pacifistas. Somos activistas a favor de la transparencia. Entendemos que de un gobierno transparente surge un gobierno justo. Este es el modus operandi que rige todo el trabajo de nuestra organización: hacer pública la información oculta, de manera tal de que la prensa y la población y nuestros políticos puedan trabajar a partir de esa información para lograr mejores resultados”.

El Pentágono dice que comenzó una investigación penal para averiguar quién filtró los documentos a WikiLeaks. Pero eso no es lo que el Pentágono debería investigar. Nuevamente, Julian Assange dijo: “¿Por qué será que se anuncia una investigación de la fuente, antes de anunciar una investigación de la conducta potencialmente criminal que se revela en este material?”

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

viernes 23 de julio de 2010

El SME levanta la huelga de hambre

Fuente: El Universal

El dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza informó que como parte de los acuerdos en la Secretaría de Gobernación ayer, se estableció otorgar la toma de nota a los 26 miembros del Comité Central de esa organización y hacer un listado para verificar los puestos y salarios y otros datos de los que no se han liquidado.

"Hoy la palabra liquidación quedó atrás y toda la unidad para encontrar y resolver una demanda de usuarios en el Distrito Federal y cambiar las condiciones de continuidad del servicio", dijo Esparza en alusión a su propuesta de lo que ha llamado corregir las fallas en el servicio en la zona de atención que prestaba Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

Esto y la solución al conflicto, dijo, se comenzará a negociar a partir del próximo lunes en reuniones de alto nivel en la Secretaría de Gobernación.

Dijo que la huelga de hambre se levanta y pidió mantener la unidad. Hay que dar pasos firmes y alcanzar los objetivos, sostuvo Esparza.

domingo 4 de julio de 2010

No podemos permitirnos el lujo de estar en guerra

“El General Petraeus es un militar que está constantemente en guerra con los hechos”, así comenzaba un anuncio de 2007 de MoveOn.org en contra del General David Petraeus, luego de que entregara un informe al Congreso sobre la situación de la guerra en Irak. George W. Bush era entonces presidente, y MoveOn acusaba a Petraeus de 'maquillar' los estados contables de la guerra para la Casa Blanca. La campaña preguntaba “¿General Petraeus o General Traidor?” en un aviso de una página entera en el Washington Post. MoveOn recibió fuertes críticas por la campaña, pero se mantuvo firme en su posición.

Tres años más tarde, con Barack Obama en la presidencia, Petraeus se convirtió en su hombre en Afganistán y MoveOn retiró el contenido crítico de su sitio web. ¿Por qué? Porque la primera guerra de Bush, la de Afganistán, se convirtió en la guerra de Obama, un atolladero. Estados Unidos tarde o temprano negociará su retirada de Afganistán. La única diferencia entre hacerlo ahora o más tarde será la cantidad de muertos de ambos lados, y la cantidad de dinero (prestado) que se gastará.

La confirmación de Petraeus como comandante militar en Afganistán nunca estuvo en duda. Reemplaza al General Stanley McChrystal, que renunció poco después de que se hicieran públicas sus críticas al liderazgo civil de la guerra en un reciente artículo de la revista Rolling Stone.

Las estadísticas de Afganistán, el Vietnam de Obama, están en aumento. En junio se registraron al menos 100 bajas estadounidenses, la cifra más alta de muertes desde la invasión en 2001. 2010 va en camino a ser el año con el mayor número de muertes estadounidenses. Soldados de otros países de la llamada “coalición” han padecido un destino similar. Petraeus se está convirtiendo en el comandante en Afganistán no solo de las fuerzas militares estadounidenses, sino de todas las fuerzas, ya que la invasión y ocupación de Afganistán están a cargo de la OTAN.

Los soldados estadounidenses, que se prevé aumenten a 98.000 este año, son muchos más que los de otros países. El apoyo público y político a la guerra en muchos de esos países está en descenso.

El periodista Michael Hastings, que escribió el artículo de la Rolling Stone, viajó a París para entrevistar a McChrystal. Lo que no captó tanta atención fue la descripción de Hastings de por qué McChrystal estaba ahí:

“Se encuentra en Francia para vender su nueva estrategia de guerra a nuestros aliados de la OTAN –para mantener la ficción, en esencia, de que de verdad tenemos aliados. Desde que McChrystal asumió el mando hace un año, la guerra afgana se ha convertido en propiedad exclusiva de los Estados Unidos. La oposición a la guerra dentro de los países 'aliados' ya ha acabado con la coalición de gobierno en Holanda, forzó la dimisión del presidente alemán y provocó que tanto Canadá como los Países Bajos anunciaran la retirada de sus 4.500 tropas. McChrystal está en París para evitar que a los franceses, que han perdido más de 40 soldados en Afganistán, les tiemblen las piernas y comiencen a dudar”, escribió Hastings en su artículo publicado en la revista Rolling Stone.

El sitio web WikiLeaks.org, que recibió atención internacional luego de publicar un video filtrado de un helicóptero de combate estadounidense que mostraba la matanza indiscriminada de civiles y de un camarógrafo de Reuters y su chofer en Bagdad, acaba de publicar un memorando confidencial de la CIA que detalla posibles estrategias de relaciones públicas para contrarrestar la disminución del apoyo público a la guerra afgana. El memorando de la CIA dice: “Si la política nacional obliga a los holandeses a retirarse, los políticos de otras partes podrían citarlos como un precedente para 'escuchar a los votantes'. Los líderes franceses y alemanes han tomado medidas en los últimos dos años para evitar un aumento de la oposición, pero su vulnerabilidad podría ser aún mayor ahora”.

Acabo de regresar de Toronto, donde estuve haciendo la cobertura de la cumbre del G20 y de las protestas que tuvieron lugar durante esos días. Los líderes reunidos prometieron, entre otras cosas, reducir el déficit de los gobiernos en un 50 por ciento para 2013. En Estados Unidos, eso implica recortar 800.000 millones de dólares, o alrededor del 20 por ciento del presupuesto. Dos economistas ganadores del Premio Nobel expresaron graves pronósticos. Joseph Stiglitz dijo: “En muchos casos este tipo de medidas de austeridad han provocado...que se pasara de una recesión a una depresión”. Y Paul Krugman escribió: “¿Quién pagará el precio de este triunfo de la ortodoxia? La respuesta es: decenas de millones de trabajadores desempleados, muchos de los cuales se quedarán sin trabajo durante años, y algunos de los cuales jamás volverán a trabajar”.

Para poder realizar los recortes prometidos, Obama tendría que aumentar impuestos y recortar los programas sociales como el de Seguridad Social y Medicare. O debería recortar el presupuesto destinado a la guerra. Digo 'presupuesto de guerra' porque no debe confundirse con el presupuesto de defensa. Las ciudades y estados de todo el país afrontan crisis presupuestarias devastadoras. Las jubilaciones están siendo eliminadas. Las ejecuciones hipotecarias continúan a niveles sin precedentes. Un verdadero presupuesto de defensa debería apuntalar a nuestras escuelas, nuestras calles, nuestras ciudades, nuestra red de seguridad. La Cámara de Representantes de Estados Unidos está presionada para aprobar esta semana un presupuesto complementario de 33.000 millones de dólares para la Guerra de Afganistán.

No podemos permitirnos el lujo de estar en guerra.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.