lunes 20 de septiembre de 2010

¡La pobre energía solar!

Por Amy Goodman

Bonn, Alemania.–El hecho de que la Primera Dama Michelle Obama comenzara una huerta orgánica en la Casa Blanca, provocó que se debatiera a nivel nacional sobre temas como alimentación, obesidad, salud y sustentabilidad. Desafortunadamente, la actitud “verde” que se tuvo en el patio de la Casa Blanca no se ha trasladado al techo.

En 1979, el Presidente Jimmy Carter instaló paneles solares en el techo del Ala Oeste de la Casa Blanca en el marco de una nueva estrategia de energía solar. “En el año 2000,” dijo Carter, “el calentador de agua solar que hay detrás de mí y que está siendo instalado hoy, continuará en ese mismo lugar dando energía eficiente y barata. Para la próxima generación, este calentador solar podrá ser una curiosidad, una pieza de museo, un ejemplo del camino que no se tomó, o puede ser una pequeña parte de una de las mayores y más excitantes aventuras que el pueblo estadounidense haya emprendido jamás.”

Triste pero cierto, luego de asumir la presidencia, el Presidente Ronald Reagan hizo desinstalar los paneles y algunos de ellos, de hecho, terminaron en diferentes museos. El activista ambiental Bill McKibben, fundador del grupo 350.org, me preguntó: “¿Sabes dónde está uno de esos paneles? Está en el museo privado del empresario Chino que construyó la compañía termo solar más grande del planeta: Himin Solar. En China, se han instalado sesenta millones de éstos paneles.”

En 1990, los paneles de la Casa Blanca fueron retirados de los depósitos del gobierno y puestos en uso nuevamente por la universidad Unity College del estado de Maine. Para defender la energía solar, McKibben se unió a un grupo de estudiantes de Unity College, juntos llevaron uno de los paneles desde la universidad hasta la Casa Blanca y pidieron que fuera colocado nuevamente en el techo, pero la Casa Blanca se negó.

Una de las promesas de campaña del Presidente Barack Obama fue que crearía millones de puestos de trabajo ecológicos. Obama contrató a Van Jones como el zar de los empleos “verdes” de la Casa Blanca y lo despidió poco después de que Jones se convirtiera en blanco de ataques de lo que él llamó una “cruel campaña de difamación” impulsada por el canal de noticias Fox News. Obama se enfrenta ahora a un enorme problema de desempleo que pone en riesgo no sólo el sustento de decenas de millones de personas, sino también las perspectivas políticas de los demócratas.

Aquí en Bonn, la respuesta no podría ser más clara: utilice el dinero de los paquetes de estímulo económico y desarrolle políticas para fortalecer la industria “verde” y generar un sector de puestos de trabajo ecológicos, por ejemplo, la fabricación, instalación y servicio técnico de paneles solares.

Alemania, una de las economías más avanzadas del mundo, hizo justamente eso.

Según informa el periódico Financial Times, el año pasado las instalaciones de células fotovoltaicas alemanas llegaron a ser más de la mitad de las realizadas en todo el mundo.

Estoy aquí para cubrir el 30º aniversario de los premios “Right Livelihood Awards”, conocido también como “Premio Nobel Alternativo”, un maravilloso encuentro de decenas de activistas y pensadores de todo el mundo. Entre ellos, Hermann Scheer, miembro del Parlamento Alemán.

Al recibir el premio Right Livelihood Award, Scheer dijo: “La energía solar es la energía de la gente. Utilizar esta energía no requiere grandes inversiones por parte de unas pocas corporaciones enormes, sino que requiere miles de millones de inversiones por parte de miles de millones de personas que tienen, de esta manera, la oportunidad de dejar de ser parte del problema para pasar a ser parte de la solución.”

Alemania está haciendo que eso se vuelva realidad. Los equipos de energía solar a pequeña escala, tanto a nivel residencial como comercial, no sólo generan empleo, incrementan la eficiencia y reducen los costos, sino que además permiten a los dueños de estos sistemas vender el excedente de energía a las centrales eléctricas, invirtiendo el sentido de sus medidores, siempre y cuando las condiciones lo hagan posible.

Aquí en Bonn, se encuentran además representantes de la organización Grameen Shakti, de Bangladesh. Esta organización otorga préstamos y ofrece asistencia técnica a personas pobres de zonas rurales para que puedan instalar sistemas de energía solar en sus casas, muchas veces brindando de esta manera la posibilidad de acceder a la electricidad por primera vez en la historia de la familia. Grameen Shakti ha ayudado a instalar 110.000 sistemas y con frecuencia es una mujer la persona contratada para mantenimiento del mismo, lo que genera fuentes de trabajo, empoderamiento de las mujeres y mejora de los niveles de vida.

También en Bonn se encuentra la sede central de la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, propulsora de las frustradas negociaciones de Copenhague sobre el cambio climático. Los países miembro de la O.N.U. y otros interesados en el tema se reunirán nuevamente en diciembre de este año en Cancún, México. Sin embargo, las expectativas de que se logre progresar sustancialmente se reducen cada día.

La huerta orgánica de la familia Obama demuestra que cuando la pareja pública más poderosa toma partido por algo, la gente presta atención. En vez de haber dicho simplemente no, el Presidente Obama podría haber dado señales de una importante afirmación al reinstalar el panel solar en el techo de la Casa Blanca: tras el desastre petrolero de BP en el golfo de México, tras la invasión imprudente y la ocupación profundamente costosa de Irak (que muchos consideran se basó en nuestra necesidad de petróleo), tras la masiva y continua pérdida de empleos, estamos cambiando. Impulsaremos un movimiento vital, de alejamiento de los combustibles fósiles y acercamiento a energías sustentables, a puestos de trabajo ecológicos.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

lunes 6 de septiembre de 2010

Eve Ensler: calva, valiente y hermosa

Por Amy Goodman

Calva, valiente y hermosa: palabras que apenas alcanzan para comenzar a captar a la extraordinaria Eve Ensler, quien se sentó a mi lado la semana pasada, en medio de su batalla contra el cáncer de útero, para hablar de Nueva Orleáns y de la República Democrática del Congo. Autora de la conocida obra de teatro “Monólogos de la Vagina” y creadora de Día V, un movimiento activista mundial para detener la violencia contra mujeres y niñas, Eve cuenta cómo “el cáncer ha sido un enorme regalo”.

El emotivo ensayo de Eve “Congo Cáncer”, publicado en el periódico londinense The Guardian, comienza diciendo: “Algunas personas pueden pensar que es posible que una mujer se deprima cuando se le diagnostica cáncer de útero, luego se le practica una importante cirugía que deriva en un mes de infecciones debilitantes para luego rematar con meses de quimioterapia; pero la verdad, ese no fue mi veneno. Eso no ha sido lo que late dentro de mí tarde en las noches y me mantiene despierta y en marcha. Eso no ha sido lo que me empuja a momentos de insoportable oscuridad y depresión.” Su veneno, afirma Ensler en el ensayo, fue la epidemia de violaciones, torturas y violencia contra mujeres y niñas en la región oriental de la República Democrática del Congo.

Eve, que escribió “Monólogos de la Vagina” en 1996 como una forma de celebrar el cuerpo de la mujer y la potencia femenina, cuenta: “Durante los primeros tiempos de la obra y en todos los lugares del planeta a los que iba, las mujeres literalmente hacían cola después de la función. Al principio pensé: qué bien, vienen a contarme acerca de sus maravillosos orgasmos y sus excelentes vidas sexuales, voy a poder agregarlo a la obra. Pero, de hecho, el 90 o 95 por ciento de las mujeres hacían cola para contarme que habían sido víctimas de violación, maltratos, incesto o abuso. Claro que ya sabía que existe violencia contra la mujer, yo misma soy sobreviviente de violación y maltratos, pero no tenía idea de que sus proporciones fueran como las de una epidemia. No tenía idea de que, y estas son cifras estadísticas de la ONU, una de cada tres mujeres en el planeta es violada o golpeada durante su vida. De repente, esa puerta se abrió para mí.”

Fue entonces que Ensler comenzó a producir la obra con el objetivo de recaudar fondos para las líneas telefónicas de apoyo para situaciones de crisis por violación y para organizaciones de mujeres de Estados Unidos. “Se nos ocurrió la idea de Día V que puede significar tanto ‘Día para terminar con la Violencia’, como ‘Día de la Vagina’ y que reclama que el Día de San Valentín sea un día de amabilidad y buena voluntad para con las mujeres. Empezamos con una producción de ‘Monólogos de La Vagina’ en Nueva York en la que participaron actrices asombrosas como Whoopi Goldberg, Susan Sarandon y Glenn Close. Esa noche fue como un catalizador, simplemente dio impulso a este movimiento, y hace ya trece años. Ahora estamos presentes en ciento treinta países. El año pasado hubo cinco mil eventos en mil quinientos o mil seiscientos lugares. Se han recaudado cerca de ochenta millones de dólares, que se han volcado por completo a iniciativas de carácter local y comunitario.”

El movimiento Día V llevó a Eve a algunos de los lugares con situaciones más graves en la Tierra: Haití, la República Democrática del Congo y la Nueva Orleáns post-Huracán Katrina. Eve pasó un año con mujeres de Nueva Orleáns, recopilando, en una serie de monólogos, las descripciones que las mujeres daban de sus vidas y del impacto del Huracán Katrina. Esta recopilación se llama “Nadando contra la corriente”. Increíblemente, en plena quimioterapia, Eve va a dirigir dos funciones especiales a mediados de septiembre en Nueva Orleáns y en el Teatro Apollo de Harlem.

Congo oriental, una región devastada por la guerra en el país más empobrecido del mundo, es donde Eve Ensler y Día V han volcado la mayor parte de sus esfuerzos más recientes. Desde 1996, cientos de miles de mujeres y niñas han sido violadas en la región oriental de la República Democrática del Congo, víctimas de lo que Día V llama “feminicidio.” El mes pasado, rebeldes de Ruanda y del Congo tomaron poblaciones de la región oriental del país y violaron en grupo a casi doscientas mujeres y cinco niños. Las violaciones múltiples tuvieron lugar entre el 30 de julio y el 3 de agosto a pocos kilómetros de una misión de paz de la ONU y fueron denunciadas recién luego de transcurridas tres semanas.

Estas violaciones son brutales, dejan a las víctimas con heridas profundas y fístulas que requieren cirugía. Día V ha trabajado conjuntamente con el Hospital Panzi de Bukavu, única institución médica de la región donde las mujeres pueden recibir tratamiento médico adecuado. Al lado de este hospital, Día V está construyendo una zona segura controlada por mujeres llamada “La Ciudad de la Alegría”.

Eve afirma que fueron las propias mujeres quienes desarrollaron la planificación de La Ciudad de La Alegría: “Pasamos meses y meses con mujeres del Congo, haciendo entrevistas, hablando con ellas acerca de qué era lo que más querían, lo que más necesitaban y todo el mundo hablaba de un lugar donde poder sanar, entrenarse, convertirse en líderes, donde tener el tiempo y un respiro para reconstruirse a ellas mismas y reorientar sus energías hacia sus comunidades.” Si todo sale bien con su propio tratamiento, Eve se les unirá en febrero para la apertura de La Ciudad de la Alegría.

El trabajo de Dia V, según me dijo Eve, define lo que ella llama “un tipo de V de tres vías entre Haití, el Congo y Nueva Orleáns” y explica además: “Las personas hacemos cosas de manera inconciente y somos llevadas a ciertos lugares inconcientemente, es entonces cuando nos damos cuenta de que existen todas estas interconexiones asombrosas. Cuando estaba en Nueva Orleáns y trabajábamos en ‘V elevado a la décima potencia’ hablábamos acerca de dónde íbamos a poner en escena esa enorme muestra y me dijeron que tenía que ir a ver la Plaza Congo, un poco sorprendida les pregunté si en verdad existía un lugar llamado Plaza Congo en Nueva Orleáns y de hecho la Plaza Congo era el lugar a dónde los esclavos acudían los fines de semana para reclamar su herencia originaria. La mayoría de los esclavos que llegaron a Nueva Orleáns provenían del Congo. Esto fue, y es, una asombrosa conexión. Claro que también estamos ahora trabajando en Haiti y vemos este tipo de V de tres vías entre Haití, Congo y Nueva Orleáns. Fue entonces, una vez que habíamos hecho todo eso, que habíamos traído activistas a Nueva Orleáns el año pasado, al doctor Mukwege del Hospital Panza, a quien rendimos homenaje en ese gran evento, y a Christine Schuler Deschryver. Al estar al lado del doctor Mukwege, que es uno de los grandes médicos y líderes del Congo, y realizar la marcha desde la Plaza Congo hasta el estadio Superdomo junto a él, comprendí de qué manera el mundo se encuentra tan profundamente interconectado. Nuestra historia va creando un futuro que, si no investigamos la historia, hace que continuemos con el mismo tipo de opresión y colonialismo, de violación y destrucción que continúan hoy en el Congo, en Haiti y en Nueva Orleáns.”

Con un pañuelo en la cabeza tras haber perdido su cabello durante los tratamientos contra el cáncer, Eve Ensler está a días de comenzar su cuarto round de quimioterapia. Le pregunté cómo hace.

“Las mujeres del Congo me salvaron la vida. Todos los días me levanto y pienso para mis adentros: puedo seguir. Si una mujer en el Congo se levantó esta mañana después de que parte de su interior le fue extirpado, ¿qué problema tengo yo en realidad? Y pienso en cómo bailan. Cada vez que voy al Congo, bailan y cantan y siguen adelante a pesar de haber sido olvidadas y abandonadas por el mundo. Y pienso que tengo que mejorarme, que tengo que vivir para ver el día en que las mujeres del Congo sean libres, porque si esas mujeres son libres, las mujeres de todo el mundo seremos libres y seguiremos adelante.”

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.